«El enojo crece en el valle de los centros de datos mexicano. Constantes cortes de agua y apagones están impulsando a las comunidades queretanas a investigar a sus nuevos vecinos: los centros de datos que soportan servicios de nube y sistemas de inteligencia artificial.
Fintan McDonnell y yo pasamos dos años revisando cientos de concesiones de agua, sesiones de cabildo, bases de datos de CFE y solicitudes de transparencia para comprender los incentivos otorgados a grandes compañías tecnológicas que buscan instalar sus centros de datos en Querétaro.
Además, pasamos ese tiempo formando redes con activistas, académicas y residentes de comunidades queretanas, quienes están formando una resistencia ante el crecimiento opaco de la industria tecnológica.
Ésta es la última pieza de una serie que publicamos en español en alianza con WIRED en español y que incluye:
► El auge de los datos de IA en México impulsa el aumento de la energía contaminante
► Centros de datos atraídos a México pueden evadir requisitos medioambientales
► La resistencia comunitaria crece en el valle de los centros de datos de México
Agradecimiento especial a Anna Lagos por esta colaboración y por permitirnos que las comunidades en Querétaro accedan a esta investigación en español»

Diana Baptista
Diana Baptista es periodista de datos en la Fundación Thomson Reuters. Ubicada en la Ciudad de México, investiga la intersección entre tecnología, cambio climático y justicia económica en América Latina. Previamente, trabajó como periodista para Reuters, Noticias Telemundo y el periódico REFORMA.

Fintan McDonnell
Fintan McDonnell es productor de video en la Fundación Thomson Reuters, donde produce documentales cortos sobre cambio climático, tecnología y economías inclusivas. Previamente, trabajó para SBS Australia en Sídney y Reuters TV en Londres.
Centros de datos atraídos a México pueden evadir requisitos medioambientales
El gobierno de Querétaro permite a los centros de datos omitir las manifestaciones de impacto ambiental. Expertas advierten sobre el impacto en un estado afectado por la sequía.
Artículo originalmente publicado en inglés en Context, la plataforma de noticias de la Fundación Thomson Reuters.

En medio del auge de centros de datos en el estado de Querétaro, a las grandes empresas tecnológicas se les da margen para eludir requisitos ambientales.
La llegada de los centros de datos está cobrando impulso en México, donde el gobierno de Querétaro ha facilitado que las grandes empresas tecnológicas extranjeras eludan el requisito de presentar una manifestación de impacto ambiental y de pagar impuestos medioambientales, de acuerdo con una investigación de Context. Doce centros de datos operan en el estado semiárido de Querétaro, donde la mayoría de las masivas estructuras, similares a una bodega, se han construido en los últimos tres años.
Los centros de datos pueden albergar miles de servidores utilizados por grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Google y Amazon para sus servicios de almacenamiento en la nube y para la enorme cantidad de datos utilizados en aplicaciones de inteligencia artificial generativa como Copilot y Gemini.

Foto: Miguel Tovar/Thomson Reuters Foundation
La mayoría de los centros de datos en Querétaro, propiedad de empresas como Aligned Data Centers y Equinix, con sede en Estados Unidos, operan dentro de parques industriales, ubicaciones que los eximen de presentar manifestaciones de impacto ambiental. En tanto, los habitantes de Querétaro dicen que, cuando llega un centro de datos, no se les informa sobre sus posibles efectos en un estado que lleva años enfrentando una crisis hídrica.
«Esa opacidad está sirviendo para que nosotros, como ciudadanos, no tengamos la posibilidad de tener evidencia de esos impactos específicos de esta industria», dijo Paola Ricaurte, profesora del Tecnológico de Monterrey.
En respuesta, las comunidades están exigiendo una mayor regulación y transparencia sobre el agua y la energía que consumen los centros de datos.
Los centros de datos utilizan mucha energía para hacer funcionar sus servidores y una gran cantidad de agua para enfriarlos.
En 2023, por ejemplo, todos los centros de datos de Google consumieron 6.1 mil millones galones de agua, según la empresa.
«Si no contamos con evidencia concreta, tampoco tendremos la posibilidad de defender el derecho a la salud y a la información, o a que exista transparencia sobre las decisiones que toma el gobierno para privilegiar esta industria», dijo Ricaurte, quien está investigando la huella socioambiental de los centros de datos en Querétaro.
Marco del Prete, Secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, dijo que los centros de datos no se clasifican como una industria sino como un proveedor de servicios, por lo que están exentos de presentar las manifestaciones de impacto ambiental.

Foto: Miguel Tovar/Thomson Reuters Foundation
«El data center es una empresa de servicios que no procesa insumos ni genera emisiones directas. No tiene por qué obtener una manifestación de impacto», dijo Del Prete.
Un documento de 2022 emitido por la Secretaría de Desarrollo Sustentable indica que un centro de datos operado por Microsoft en Querétaro no necesitaba un informe de impacto ambiental ya que sus «actividades no se consideran fuentes fijas de emisiones».
«Hay una obligación»
La abogada Lorenia Trueba, integrante de Voceras de la Madre Tierra, un grupo local de defensa medioambiental, dijo que todos los centros de datos deberían emitir manifestaciones de impacto ambiental debido a su alto consumo de agua y energía. «El código ambiental del estado habla de que cualquier actividad que pudiera causar impactos ambientales adversos, cuando exista el riesgo o la simple posibilidad de un impacto, hay la obligación de presentar evaluación de impacto ambiental», dijo Trueba a Context.
Trueba también dijo que Querétaro está vinculado a los principios establecidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a tratados internacionales como el Acuerdo de Escazú, que establecen el derecho de las comunidades a acceder a la información medioambiental.
«No pueden argumentar que la tecnología que se va a utilizar en los data centers no tiene impacto ambiental», dijo Trueba.
«¿Dónde está toda esta información que tendría que estar puesta sobre la mesa para que la gente, académicos, científicos, autoridades, empresas, nos sentemos a discutirla?»
Actualmente, ninguna ley local o federal en México regula los requisitos medioambientales para los centros de datos.
El gobernador Mauricio Kuri está liderando el esfuerzo para atraer a las grandes empresas tecnológicas a Querétaro, lo que ya ha resultado en una inversión de 12 mil millones de dólares para nuevos centros de datos de Microsoft, Google y Amazon.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en septiembre que la empresa tecnológica estadounidense CloudHQ invertirá 4.8 mil millones de dólares (88.2 mil millones de pesos) en un proyecto para construir seis centros de datos de inteligencia artificial en Querétaro, los cuales operarán con 900 MW, la mayor cantidad de energía requerida hasta ahora por un proyecto de centro de datos en el estado.
Un MW equivale a un millón de vatios, y 900 MW sería suficiente energía para cientos de miles de hogares en una ciudad de tamaño mediano.
A nivel mundial, la construcción de centros de datos se está promoviendo desde Santiago de Chile y Zeewolde en los Países Bajos, hasta Ekurhuleni en Sudáfrica, donde los gobiernos ofrecen incentivos financieros, según la consultora británica Computer Says Maybe.
En Estados Unidos y Brasil, las agencias locales y federales están acotando la regulación, acelerando permisos y poniendo terrenos a disposición de los centros de datos que se tienen planificados.
Escasez de agua
La inteligencia artificial aumenta la cantidad de agua que utilizan los centros de datos, ya que sus procesadores requieren un uso intensivo de energía y mayor capacidad de enfriamiento que los servidores convencionales.
Querétaro ha estado lidiando con escasez de agua y racionamiento estricto después de cuatro años en que al menos uno de sus municipios ha presentado algún nivel de sequía, de acuerdo con el monitor de sequía de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
En el último año, habitantes de comunidades cercanas a los centros de datos dijeron a Context que sufren cortes de agua y energía frecuentes. Sin la información del impacto medioambiental de los centros de datos, expertas dijeron que es imposible determinar con precisión cuánta agua están usando o de dónde la están obteniendo.

Foto: Miguel Tovar/Thomson Reuters Foundation.
«Estamos en un mar de incertidumbre… no hay datos duros sobre los centros de datos», dijo Teresa García Gasca, exrectora de la Universidad Autónoma de Querétaro. «La falta de transparencia siempre va a ser grave y va a generar desconfianza», dijo.
Por otro lado, centros de datos construidos fuera de los límites de parques industriales sí proporcionan información sobre su impacto. Ricaurte dijo que las industrias no deberían operar en un área gris en que algunas empresas puedan eludir los requisitos medioambientales pese a las preocupaciones de los ciudadanos.
«Cada vez que exista una decisión de instalar una infraestructura como un centro de datos, nosotros como ciudadanos tenemos el derecho de saber exactamente cómo están operando y cuál es el posible impacto que pueden tener en la salud, en el medioambiente, en el terreno» dijo Ricaurte.
Exención fiscal
México también se está convirtiendo en un destino atractivo para las empresas tecnológicas al eximirlas de ciertos impuestos por emisiones contaminantes. Desde 2021, Querétaro ha aplicado un impuesto a las empresas al ser fuentes directas o indirectas de dióxido de carbono, metano y otros gases, en un intento por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pero las empresas de centros de datos están exentas porque no se consideran fuentes fijas de emisiones directas, según Del Prete. «Las emisiones que genera un data center son emisiones indirectas que no provienen directamente de la operación del propio data center», dijo Del Prete.
Críticas de la industria dicen que la exención de impuestos para los centros de datos también pone en desventaja a las comunidades locales. «Aun cuando no sean industrias que generen emisiones contaminantes de las más importantes, sí tienen un efecto importante porque tienen un gasto de electricidad que está generando problemas a la población», dijo García Gasca.
El auge de los datos de IA en México impulsa el aumento de la energía contaminante
El auge de los centros de datos extranjeros está aumentando el uso de combustibles fósiles en México, así como impactando a residentes con cortes de luz y contaminación.
México está atrayendo cada vez más grandes centros de datos, pero la escasez de energía renovable significa que las grandes empresas tecnológicas están extrayendo petróleo, encendiendo generadores de gas y utilizando diésel para alimentar el auge mundial de la inteligencia artificial (IA).
La escasez de energía renovable, pese a las promesas de la industria y el gobierno de aumentar la capacidad de la misma, ha sobrecargado la infraestructura energética existente del país y ha exacerbado la contaminación local.
«Es mucho más fácil simplemente bombear más petróleo que construir rápidamente un sistema (de energía) solar de tamaño industrial», dijo Masheika Allgood, fundadora de AllAI Consulting, consultoría que informa sobre el impacto ambiental de los centros de datos.

Una investigación de Context encontró que la infraestructura de energía renovable en México no está creciendo lo suficientemente rápido como para satisfacer las crecientes demandas de la IA, lo que obliga a las empresas en el estado de Querétaro, epicentro del auge, a depender de los combustibles fósiles.
Similares a almacenes del tamaño de estadios olímpicos, los centros de datos se han extendido en los parques industriales de Querétaro, albergando cientos de servidores que consumen mucha energía y que impulsan a algunos de los nombres más importantes de la tecnología: empresas como Microsoft, Google y Amazon. Las mismas empresas que una vez prometieron alimentar todos sus centros de datos con energía renovable directa para 2025.
Microsoft ha reconocido en una manifestación de impacto ambiental revisada por Context que la infraestructura energética que necesita tardaría años en construirse.
Mientras espera esa conexión a la red eléctrica, un solo centro de datos de Microsoft utiliza siete generadores de gas natural para suministrar 10.5 megavatios al año, según el informe.
Querétaro lidera el auge de los centros de datos, con demandas actuales de 200 megavatios de energía que desatan una carrera por actualizar la infraestructura, dijo Marco del Prete, Secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro.

«Los data centers, por lo menos los que están llegando a Querétaro, están invirtiendo en transmisión y en distribución (…) que está aliviando también la tensión que está en la red», dijo del Prete.
Para 2030, el sector de centros de datos en México estima necesitar 1.5 gigavatios de energía, dijo Adriana Rivera, directora de la Asociación Mexicana de Data Centers, un grupo industrial. Esto consumiría el 5% de toda la nueva capacidad energética que México planea agregar para 2030, según el plan energético nacional más reciente.
El informe ambiental de Microsoft establece que la conexión a la red para su centro de datos no estaría lista hasta 2027, por lo que los generadores de gas natural son una solución temporal «accesible y eficiente». Los generadores de gas natural emiten menos dióxido de carbono (CO2) que otros combustibles fósiles, según el informe, igualando las emisiones anuales de 2,180 automóviles.
En un correo a Context, Microsoft dijo que sus centros de datos en México dependen de la red eléctrica como su principal fuente de energía y solo utilizan generadores en casos de emergencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho que la inversión en energía solar impulsará la llegada de aún más centros de datos a México, donde el 77% de la energía generada en 2024 provino de combustibles fósiles, según datos del gobierno.
En 2023, la Asociación Mexicana de Data Centers hizo una serie de ambiciosos compromisos para la industria en auge, entre ellos la promesa de convertir las energías renovables en su principal fuente de energía.

Thomson Reuters Foundation / Miguel Tovar.
El gremio no fijó un plazo para el objetivo.
Microsoft tiene el objetivo de alcanzar el 100% de energía renovable directa en 2025 para todas sus operaciones, y dijo que tiene acuerdos de compra de energía renovable en 24 países.
Otras grandes empresas tecnológicas como Amazon dicen que han alcanzado la meta de compensar toda la electricidad consumida en sus operaciones globales mediante la compra de proyectos de energía renovable.
Pero la medida en que los propios centros de datos harán la transición a la energía renovable es incierta, incluso si el país aumenta su infraestructura de energía limpia.
El país ya enfrenta una infraestructura energética deficiente que somete a sus residentes a frecuentes cortes de energía y a una creciente contaminación.
La Secretaría de Energía vio venir la tensión a la red eléctrica, advirtiendo en su programa nacional del sistema eléctrico 2024-2037 de un aumento en la demanda de electricidad «impulsado por la expansión de los centros de datos».
«México tiene un potencial de producción de energía mucho mayor (…) pero las redes de distribución y de transmisión, varios años atrás, no han tenido una modernización necesaria», dijo Rivera, quien representa a nueve de cada 10 empresas de centros de datos en México. «Probablemente nunca lleguemos a dejar de depender de la energía fósil porque la estabilidad de potencia (…) es muy grande».
Una transición lenta
Los centros de datos requieren un flujo de energía estable e ininterrumpido para salvaguardar la infraestructura y los servicios críticos que sostienen, tales como hospitales, bancos y aeropuertos, además de necesitar enormes cantidades de energía y agua para evitar el sobrecalentamiento de sus servidores.
La industria proyecta que se construirán 100 centros de datos en México para 2030

Pero la infraestructura de energía renovable del país ya está rezagada con respecto a la demanda, según Rivera, y requerirá nueva tecnología para inyectar la estabilidad que tan críticamente necesita. Tecnologías como el almacenamiento de energía en baterías ayudan a llenar el vacío cuando el viento se detiene o cuando anochece, pero aún no han alcanzado a funcionar a gran escala.
En octubre, el gobierno mexicano publicó un plan de infraestructura para agregar 28 gigavatios para 2030, de los cuales el 80% provendría de fuentes renovables, principalmente energía solar.
Para 2030, el objetivo es que el 38% de toda la energía generada en México provenga de fuentes renovables y limpias, como la energía hidroeléctrica o geotérmica, según el plan.
Pero la industria de centros de datos no espera, atrayendo proyectos cada vez más grandes e intensivos en energía.
«Lo primero que tenemos que hacer es asentarnos como industria. Sí, necesitamos provocar que la red eléctrica sea más robusta (…) y, posteriormente, migrar hacia los esquemas de energías limpias», dijo Rivera.
Actualmente abundan ejemplos de metas industriales que superan los compromisos ambientales.
En septiembre, la empresa tecnológica estadounidense CloudHQ anunció una inversión de 4 mil 800 millones de dólares para construir un complejo de centros de datos que requerirá 900 megavatios, uno de los proyectos más grandes hasta ahora en México.
En una conferencia de prensa con la presidenta, Keith Harney, director de operaciones de CloudHQ, dijo que la energía limpia es importante, pero «a veces no tiene la velocidad que necesitamos».
Acelerando el uso de combustibles fósiles
La historia que se desarrolla en México es, en esencia, un tira y afloja entre las demandas del rápido crecimiento de la IA y su impacto en el cambio climático, una situación que se replica en todo el mundo.
La creciente demanda de centros de datos está acelerando el uso de energía de combustibles fósiles, incluso mientras el mundo se compromete a reducirlo, dijo Tamara Kneese, directora del Programa de Tecnología, Clima y Justicia en el Data and Society Research Institute, una organización independiente sin fines de lucro.

Thomson Reuters Foundation / Miguel Tovar
En los Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha emitido órdenes ejecutivas para reforzar la industria del carbón, altamente contaminante, con miras a satisfacer las necesidades de los nuevos centros de datos.
Los combustibles fósiles como el carbón y el gas natural suministran alrededor del 56% de la energía consumida por los centros de datos a nivel mundial, mientras que las energías renovables suministran el 27%, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés).
Los centros de datos también utilizan generadores diésel o de gas natural como su principal fuente de energía o como respaldo durante cortes de energía, dijo Allgood de AllAI Consulting.
México ha eximido a los centros de datos ubicados en parques industriales de emitir informes de impacto ambiental, por lo que los niveles exactos de emisiones de los almacenes en Querétaro siguen siendo un misterio.
«Es muy difícil responsabilizar a alguien cuando ni siquiera sabes a qué acuerdo llegaron», dijo Kneese.
En palabras de Kneese, los países pueden prometer aumentar su producción de energía limpia, pero «mientras tanto, estamos dependiendo de fuentes de energía increíblemente sucias y destructivas».
La resistencia comunitaria crece en el valle de los centros de datos de México
La resistencia comunitaria crece en México a medida que los habitantes resienten el impacto ambiental de los centros de datos y sus promesas incumplidas.
Esta investigación fue publicada originalmente en Context, la plataforma de noticias de la Fundación Thomson Reuters

Foto: Miguel Tovar
Rita Zeferino vive en el semidesértico estado de Querétaro, donde el gobierno ha promovido la llegada de centros de datos que, según los lugareños, los han dejado enfrentando un estricto racionamiento de agua y frecuentes cortes de energía.
Quienes habitan en comunidades cercanas a los centros de datos dijeron a Context que la extracción de recursos por parte de dicha industria está agravando la escasez de agua en un estado propenso a la sequía, además de estar sobrecargando la red eléctrica.

Fundación Thomson Reuters / Miguel Tovar
«El agua a veces no llega, a veces sí llega», dijo Zeferino, ama de casa de 48 años residente de la comunidad de Viborillas, la cual está rodeada de múltiples centros de datos. «A veces llega el agua, pero sucia».
El taxista Félix Farfán ha visto un aumento significativo en sus recibos de luz, así como cortes de energía más frecuentes desde que un centro de datos empezó a operar en 2024 cerca de su hogar en la comunidad de Ajuchitlán.
Durante el último año, su recibo mensual de luz subió de 800 pesos (40 dólares) a 1,200 pesos (60 dólares), a pesar de los constantes cortes de energía. «Pienso en mis nietos. Me preocupa el futuro. ¿Qué heredarán las nuevas generaciones?», dijo Farfán.
Las comunidades, sin embargo, están encontrando formas de exigir a las grandes empresas tecnológicas y a los funcionarios del gobierno mayor transparencia y rendición de cuentas sobre el impacto ambiental de los centros de datos.

y escasez de agua en Querétaro, México. 24 de julio de 2025. Fundación Thomson Reuters/Miguel Tovar
Zeferino pertenece al Movimiento Antorchista, un grupo político nacional que realiza acciones comunitarias para exigir al gobierno de Querétaro el fin de la escasez del agua, así como información sobre el consumo de agua de las industrias operando en el estado. Sin embargo, las comunidades se enfrentan a un fuerte apoyo a los centros de datos que llega hasta los más altos niveles del gobierno.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado la construcción de centros de datos en todo el país y, desde 2022, Querétaro ha recibido inversiones por 12,000 millones de dólares de grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Google y Amazon.
En Querétaro operan una docena de centros de datos, con planes para establecer al menos 10 más.

Fundación Thomson Reuters/ Miguel Tovar Miguel Tovar
Una de las inversiones recientes más importantes proviene de la empresa tecnológica estadounidense CloudHQ, que en septiembre de 2025 anunció un proyecto de 4,800 millones de dólares para construir un complejo con seis centros de datos en 2027 y para generar 900 empleos permanentes.
Uso intensivo de recursos
Los centros de datos son construcciones similares a almacenes, algunos tan grandes como estadios deportivos, donde servidores almacenan una inmensa cantidad de publicaciones en redes sociales, documentos, fotos, videos y bases de datos del internet global.
Los centros de datos de híperescala, como los construidos en Querétaro, son los espacios físicos que albergan aplicaciones de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini y Copilot.

Los servidores de los centros de datos funcionan día y noche sin interrupción, y requieren no solo un suministro constante de electricidad, sino también sistemas de refrigeración para evitar que sus chips se sobrecalienten. Los sistemas de refrigeración suelen requerir enormes cantidades de agua.
Adriana Rivera, presidenta de la Asociación Mexicana de Data Centers, un grupo que congrega a las principales empresas del sector, dijo que la mayoría de los centros de datos del país no son grandes consumidores de agua, ya que utilizan sistemas de refrigeración eficientes.
«En el tema del agua estamos pues prácticamente blindados por la tecnología», dijo Rivera a Context.

Fundación Thomson Reuters / Fintan McDonnell
Aun así, los residentes de Viborillas enfrentan una escasez de agua prolongada e impredecible. Algunos residentes dicen que reciben agua solo tres días a la semana. Otros afirman que han estado sin acceso al agua hasta por un mes.
«Hacemos fiesta el día que hay agua porque hasta se siente viva la casa, porque se lava ropa o se lavan trastes o se aparta para el consumo o para la comida», dijo Brenda Almaraz, madre de 36 años.
Al igual que Zeferino, ella se ha unido al movimiento Antorchista para exigir respuestas al gobierno, no solo sobre los centros de datos, sino también sobre otras industrias devoradoras de agua como las granjas avícolas, los desarrollos habitacionales, invernaderos y la manufactura automotriz.

«Las empresas utilizan volúmenes importantísimos, millones de litros, para producir sus mercancías», dijo Jerónimo Gurrola, quien encabeza el Movimiento Antorchista en Querétaro.
Marco del Prete, Secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, quien ha encabezado el esfuerzo por atraer a las grandes compañías de tecnología, dijo a Context que culpar a los centros de datos por la escasez de agua es «simplificar» el problema, ya que los problemas hídricos son anteriores a ellos.
La presidenta de México ha acogido con satisfacción la inversión extranjera como una muestra de confianza en la estabilidad económica del país, y afirmó que los centros de datos son necesarios para que «avanzar en inteligencia artificial» dentro de la «nueva economía» del país.
Sheinbaum dijo que el gobierno está buscando soluciones para atender los problemas de acceso al agua, pero los activistas se muestran escépticos.

Fundación Thomson Reuters/Fintan McDonnell
«Es la hora en que la gente sigue careciendo de agua potable y tiene la necesidad de caminar horas entre los cerros, entre las montañas, para encontrar manantiales pequeños», dijo Gurrola.
IA sedienta
Los detalles sobre cuánta agua utilizan los centros de datos son opacos y escasos dentro de la industria global, donde la información puede quedar oculta en acuerdos de confidencialidad con los gobiernos, omitirse de los informes de impacto ambiental o, simplemente, ser imposible de verificar.
El gobierno de Querétaro exime a los centros de datos construidos dentro de parques industriales de presentar manifestaciones de impacto ambiental, que por lo general mencionan la cantidad de agua necesaria para sus operaciones.
En Querétaro, pequeños grupos de voluntarias como Voceras de la Madre Tierra han presentado solicitudes de acceso a la información y organizados foros públicos para presionar al gobierno local a que revele cuánta agua se asigna a los centros de datos.

25 de julio de 2025. Fundación Thomson Reuters/Miguel Tovar
Sus solicitudes no han sido respondidas. Sin embargo, ese activismo le ha valido amenazas de muerte y acoso digital a Teresa Roldán, una de las integrantes más visibles del grupo.
«Estos data centers están en medio de áreas que eran para recarga de mantos acuíferos, para la agricultura o bien para la ganadería, que para muchas familias es un ingreso», dijo Roldán.
«Le han arrebatado a las familias esos ingresos».
Luces apagadas
Hace tres años, cuando funcionarios de Querétaro anunciaron la llegada del centro de datos de Microsoft a la comunidad de La Esperanza, Farfán dijo que no tenía idea de qué era un centro de datos. No obstante, aprendió rápidamente.
«Empezamos a darnos cuenta que constantemente hay fallas eléctricas en que se va la luz y que algunos transformadores se han quemado», dijo Farfán. «Empezando a investigar pues hay la latente sospecha… que está vinculado con el funcionamiento de estos data center».
Del Prete rechazó la sugerencia de que los apagones estén vinculados a los centros de datos y dijo que, en cambio, se deben a una infraestructura energética inadecuada.
Expertos aseguraron a Context que la red eléctrica de México es deficiente y está sometida a una alta presión por las demandas de la industria, a un aumento en la necesidad de electricidad para hacer frente a las olas de calor y a una población en crecimiento.
Actualmente hay una capacidad instalada a nivel nacional de 200 megavatios (MW) para centros de datos, con planes de instalar 1.5 gigavatios (GW) para 2030, según la Asociación Mexicana de Data Centers.
Esto consumiría el 5% de toda la nueva capacidad energética que México planea construir para 2030, según el más reciente plan nacional de energía.
CloudHQ, cuyo complejo de centros de datos tendrá algunas de las mayores demandas de energía del país, dijo que está invirtiendo 250 millones de dólares para construir la infraestructura que alimentará los 200 MW iniciales que requiere en Querétaro.
«Un centro de datos de ese tamaño es como tener de vecina a una ciudad —no un pueblo, sino una auténtica ciudad— en términos de generación eléctrica», dijo Masheika Allgood, fundadora de AllAI Consulting, consultoría que informa sobre el impacto ambiental de los centros de datos.
Promesas perdidas
El auge de los centros de datos en Querétaro comenzó en 2020, cuando Microsoft anunció una inversión de 1,300 millones de dólares en su infraestructura de nube e IA que, según dijo, ayudaría a crear unos 300,000 empleos en diversas industrias.

Fundación Thomson Reuters / Fintan McDonnell
Pero, de acuerdo con cifras de la propia Microsoft, en 2025 tenía a 64 personas trabajando en un centro de datos en México y esperaba añadir hasta 2,200 empleos durante el pico de construcción de dos nuevos centros de datos. En respuesta a las promesas de abundante empleo, las universidades locales han lanzado nuevos planes de estudio para preparar a estudiantes queretanos. Pero la mayoría de los empleos creados han sido temporales, la mayoría destinados a trabajadores de la construcción y a empleos permanentes de bajo nivel, como guardias de seguridad y limpieza, dicen los residentes.
«A menos que tengas grandes empresas tecnológicas que estén construyendo centros de operaciones en México para utilizar estos centros de datos, esos empleos no van a llegar», dijo Allgood.
Pese a las promesas de mejoras comunitarias por parte de las empresas que operan los centros de datos en México, los caminos en las comunidades siguen estando en su mayoría sin pavimentar, con alumbrado público y sistemas de drenaje deficientes.
«Si comparas el daño que están haciendo con la cantidad de aparentes bondades, no las hay», dijo Roldán.
Con el compromiso de impulsar el desarrollo comunitario, en 2022 ONU-Hábitat y Microsoft anunciaron una colaboración en planificación urbana y sostenibilidad para «mejorar la calidad de vida de las comunidades cercanas a los centros de datos que la empresa planea construir en México», según un comunicado de prensa. El programa prometido, que sería ejecutado por Microsoft, contemplaba una inversión de 3.9 millones de dólares en 21 proyectos comunitarios en los municipios de Colón y El Marqués, en Querétaro.
Context visitó los sitios de los 21 proyectos a finales de 2025 y encontró que, a excepción de dos, no estaban terminados.
En La Esperanza, un centro de datos de Microsoft se erige cerca de un gimnasio al aire libre abandonado y una cancha de fútbol descuidada que estaban proyectados dentro del programa de mejora comunitaria. Pero las lámparas que iluminaban la cancha siguen rotas; el equipo del gimnasio sigue oxidado y demasiado caliente al tacto, y el camino de acceso está lleno de peligrosos y profundos baches.
«En el tiempo que llevo aquí viniendo, no he sabido que vengan a arreglar nada», dijo el entrenador de fútbol local, Víctor Manuel Chávez. «Esta canchita se está olvidando».
Mariana Lorena García, investigadora postdoctorante de la Universidad Nacional Autónoma de México que estudia el impacto socioambiental de los centros de datos, calificó el incumplimiento de los proyectos como «una forma de extractivismo». «Preguntan (a la población) qué ocupan, lo ponen en un informe y realmente no hacen nada», dijo.
Ni Microsoft ni ONU-Hábitat respondieron a las preguntas de Context sobre el estatus de los proyectos.
Microsoft construyó una escuela móvil junto a la plaza principal de La Esperanza, con un logotipo de la empresa que anuncia clases de computación y finanzas. Pero pocas personas asisten a la escuela, dijo Marco Antonio Álvarez, quien estuvo entre los primeros alumnos en tomar allí una clase de computación. «Yo quisiera que hubiera más gente que aprovechara esta escuelita para ser mejores, para tener una mejor oportunidad de vida», dijo Álvarez.
Microsoft dijo a Context que la escuela móvil ha capacitado a 1,200 personas en temas como alfabetización digital, uso del celular e IA.
Redes nacientes
En una visita a ocho comunidades del llamado «valle de centros de datos» de Querétaro, Context encontró a residentes reuniéndose de manera informal para aprender más sobre los centros de datos y su uso de recursos públicos.
Asimismo, académicas están formando redes con grupos ambientales y de derechos digitales para exigir al gobierno información sobre el impacto potencialmente perjudicial de los centros de datos.
«Hay evidencias tangibles que a lo mejor no están cuantificadas, porque de eso se trata esta narrativa de la opacidad, que no sepamos exactamente de cuánto es», dijo Paola Ricaurte, profesora del Tecnológico de Monterrey, quien investiga la expansión de los centros de datos en México.
«Pero ha sido tangible para la gente», añadió.

Serie publicada en español en alianza con WIRED en español y que incluye:
► El auge de los datos de IA en México impulsa el aumento de la energía contaminante
► Centros de datos atraídos a México pueden evadir requisitos medioambientales
► La resistencia comunitaria crece en el valle de los centros de datos de México
«Agradecimiento especial a Anna Lagos por esta colaboración y por permitirnos que las comunidades en Querétaro accedan a esta investigación en español»

Diana Baptista
Diana Baptista es periodista de datos en la Fundación Thomson Reuters. Ubicada en la Ciudad de México, investiga la intersección entre tecnología, cambio climático y justicia económica en América Latina. Previamente, trabajó como periodista para Reuters, Noticias Telemundo y el periódico REFORMA.

Fintan McDonnell
Fintan McDonnell es productor de video en la Fundación Thomson Reuters, donde produce documentales cortos sobre cambio climático, tecnología y economías inclusivas. Previamente, trabajó para SBS Australia en Sídney y Reuters TV en Londres.
• Diseño y maquetación web: Naida Jazmin Ochoa, diseñadora gráfica, ilustradora. Coordinadora del colectivo Arte es Ética.
